Dilema ante la aparición de la avería (que tarde o temprano siempre aparece).
Una vez aparecido el problema, hay que ponerle solución y de inmediato.
Dos soluciones:
1º - El sistema tradicional
Ante la avería, muy sencillo aparentemente:
-1) se rompe el suelo,
-2) se profundiza y avanza “con zanja” hasta llegar a la causa; y una vez ahí,…
-3) se repara o repone manualmente el tramo afectado.
Pero aparecen todos los inconvenientes consabidos:
1º.- Antes de abrir las zanjas:
Obligaciones oficiales y complejas: permisos municipales, cortes de tráfico, vallas y señalizaciones, además del acarreo y situación de los enormes utensilios y herramientas.
2º.- Durante la apertura de las zanjas:
Riesgos peatonales y de operarios; molestias, olores, polvo y suciedad para viandantes y comercios; peligro de incidencia en otros servicios, como gas, electricidad, cableados, etc.
3º.- Una vez reparada la avería: Volver a cerrar, compactar y asfaltar, tratando de rematar un suelo, que ya no vuelve a quedar igual.
Pero sobre todo... los dos grandes interrogantes:
1º- ¿Durante cuánto tiempo se realiza ese simple trabajo?
2º- ¿Qué presupuesto (previo y exacto) puede ofrecerse?
Sólo cabe la respuesta clásica:
“Primero hay que abrir, llegar y ver; y sólo entonces.... podremos calcular”.
Sólo entonces: Una vez consumido el mayor tiempo y gasto de la reparación.
2º.- La otra solución. El nuevo sistema
(“sin zanjas”, desde dentro, mediante robots)
Se trata ya de una solución de alta tecnología y…
…. capaz de 3 logros hasta ahora impensables:
1º- Anular todos esos enormes inconvenientes del sistema tradicional,
2º- Reducir el tiempo (a un 10 %) y el costo (a un 60 %)..... del tradicional,
3º- Mejorar la canalización, dejándola en mejor estado de funcionamiento que de nueva.
Son tres bazas de obligada consideración, tanto económica, como práctica.
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